Jaisalmer, la entrada al desierto del Thar

Cuando bajamos del autobús en Jaisalmer pensamos “¿Pero estamos en India?”. La forma y el color de los edificios, todos de color arena, y los niños en la azotea de las casas jugando con sus cometas, nos hicieron sentir por unos instantes que habíamos viajado hasta alguno de los países de Oriente Medio. Pero las vacas comiendo en medio de las calles y las mujeres con sus saris nos devolvieron a la realidad. Jaisalmer es una ciudad pequeña y agradable situada muy cerca del desierto del Thar y de la frontera con Pakistán. Así que la mayoría de los que vienen hasta aquí lo hace porque quieren hacer alguna excursión al desierto. Sigue leyendo que te contamos cómo hacerlo!

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CÓMO LLEGAR

Hasta Jaisalmer se puede llegar tanto en autobús como en tren. Nosotros desde Jodhpur nos quedamos sin billete de tren así que optamos por el autobús. Tardamos unas 5 horas y pagamos 315 INR (4€ aprox) por persona.

QUÉ HICIMOS

1. EXCURSIÓN DE UNA NOCHE EN EL DESIERTO

La excursión comenzó a las 14.30 cuando Kike nos vino a buscar con el jeep al hotel donde nos alojábamos. Junto con otra pareja más nos subimos al jeep y empezó la aventura. Kike se hacía llamar así porque su nombre real suena parecido y algún turista español se lo puso. Era un figura, sabía un montón de palabras en español y lo pasamos genial con él.

Con el jeep nos fuimos alejando de la ciudad y nos fuimos adentrando por caminos de tierra, viendo poblados que viven en las inmediaciones del desierto. Íbamos absortos mirando por la ventanilla del jeep ese nuevo mundo, de mujeres con sus coloridos saris y transportando cántaros de agua en la cabeza con elegancia, de  niños correteando por el pueblo y de camellos pululando por allí. Después de un rato en jeep paramos en un pueblo abandonado. Kike puso su empeño en explicarnos la historia del pueblo, de una chica que se casó con un chico de otra casta diferente pero nos costó mucho seguirle y no nos enteramos de lo que pasó con ella. Pero al parecer el pueblo está abandonado desde el siglo XIX por una fuerte sequía y pudimos caminar entre las ruinas de sus casas y templos.

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Seguimos un poco más en jeep y llegamos hasta el lugar donde estaban esperándonos los camellos. No solemos ser partidarios de este tipo de excursiones con animales de por medio. Aun así en nuestra cabeza desierto y camello iban unidos, nos parecía que le daban un buen trato y quisimos probar.

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A lomos del camello nos adentramos en el desierto durante una hora. Nos imaginábamos el desierto como las fotos que hemos visto muchas veces del Sahara, lleno de dunas. Pero el paisaje aquí es diferente, ni mejor ni peor, diferente. Aquí hay vegetación, seca, pero hay, camellos en libertad con sus crías y rebaños de cabras y ovejas. Hay tramos que nos recordaba más a una sabana que a un desierto.

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Sin embargo, el lugar que nuestros guías eligieron para montar nuestro campamento era una zona de dunas, escondidas, donde no coincidimos con ningún turista más.

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Allí nos prepararon nada más llegar un chai y unos snacks. No pudimos ver un buen atardecer porque el día anterior había llovido y había nubes. Vaya mala suerte la nuestra también, no llueve nunca en el desierto y justo lo hace cuando vamos nosotros! Pero la tranquilidad que allí se respiraba no la cambiamos por nada del mundo. Estábamos solos allí en medio de aquella inmensidad.

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Cuando oscureció los guías encendieron el fuego y nos prepararon la cena: un rico arroz, coliflor, dal y unos chapatis. Y tras la cena nos sentamos todos alrededor del fuego a hablar de nuestras vidas. Nosotros pensábamos que en el desierto no hacía frío, pero vaya si hacía! Así que no nos queríamos mover del lado del fuego.

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Para dormir nos prepararon unos colchones en medio de las dunas con una mantas gruesas. Y esto fue sin duda lo mejor de la excursión. Dormir literalmente bajo las estrellas, escuchando el sonido del aire que nos daba en la cara pero sintiéndonos calentitos bajo las mantas. Durante la noche nos despertamos y el cielo estaba despejado y lleno de estrellas! Nunca antes habíamos visto tantas estrellas. No queríamos cerrar los ojos, no nos queríamos perder aquella maravilla, pero el sueño nos venció.

Con la luz del alba nos despertamos. Kike estaba ya preparando nuestro desayuno y el otro chico había salido en busca de los camellos.  Los dejan en libertad y por la noche van en busca de comida. Pensábamos que no se alejarían mucho, pero sí que debieron hacerlo porque el chico tardó varias horas en volver con ellos.

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Mientras desayunábamos comenzó a salir el sol y vimos un amanecer precioso. En aquel momento nos dimos cuenta de lo afortunados que éramos de estar allí en aquel momento. En los viajes lo que te marca son las experiencias y sin duda esta fue una que no olvidaremos.

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En cuanto al tema de los camellos, vimos que estaban muy bien cuidados y al llegar los dejaban en libertad. Aún así sabemos que no es lo mejor para ellos. Si alguien no quiere hacer la excursión en camello, se puede hacer en jeep todo el trayecto. De hecho, si nosotros repitiéramos lo haríamos de esta manera.

NOTA: Hicimos la excursión con Mystic camel safari. El precio es unos 35€ con desayuno, cena y agua incluidos. Para los que no se alojan en el hotel, a la vuelta les dan una habitación durante dos horas para ducharse y descansar. Aquí tenéis más información.

2. FUERTE DE JAISALMER

Otra de las sorpresas que esconde Jaisalmer es su fuerte, que se alza robusto sobre una colina que parece que se va a desmoronar en cualquier momento.

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Y uno puede pensar ¿Qué pinta semejante fuerte en esta ciudad tan pequeña y al lado de un desierto? Pues resulta que esta ciudad jugó un papel importante en la ruta comercial que unía India con Egipto, Arabia, Persia y llegaba hasta Europa, así que fue necesario construirlo para proteger su riqueza. En el interior del fuerte vivían la realeza y también la mayoría de la población, formada por guerreros, artesanos y mercaderes. Estos últimos fueron aumentando su riqueza y se vio reflejado en el diseño de sus casas.

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Hoy en día tiene la peculiaridad de que es uno de los pocos fuertes “vivos” del mundo. Es decir, dentro de sus muros, que datan del siglo XII todavía vive gente, hay templos, hoteles, restaurantes y tiendas. De hecho, vive un cuarto de la población de Jaisalmer y se dice que son descendientes de trabajadores de antiguos gobernadores de Jaisalmer, que tenían permitido vivir allí dentro.

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Lo mejor que se puede hacer es perderse entre sus callejuelas. Para nuestro gusto está demasiado orientado al turismo, con demasiadas tiendas y demasiada gente, pero la verdad es que sus calles guardan un encanto especial.

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Por cierto, el hecho de que haya tanto movimiento dentro del fuerte lo está poniendo en peligro. Se está generando un gran consumo de agua y residuos, para lo que el sistema de alcantarillado no está preparado. Imaginad que cuando se construyó había una gran escasez, el agua era un lujo absoluto, y además podía estar años sin llover. Hoy en día hay una gran cantidad de canalizaciones que están ejerciendo una gran presión sobre los cimientos del fuerte y los están poniendo en grave peligro.

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3. TEMPLOS JAINISTAS

Dentro del fuerte se encuentran 7 templos janisistas comunicados laberínticamente entre sí que datan del siglo XII al XVI.

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El jainismo es una religión que nació en India que aboga por la no-violencia absoluta. Tan absoluta que es fácil ver a monjes jainistas con la boca tapada con una tela para no matar a ningún insecto ni microbio con su respiración. No es difícil entender pues por qué llevan una dieta vegana estricta. Pero es que es tan estricta que hay muchas verduras y frutas que tampoco comen porque son importantes para la supervivencia de otros seres vivos.

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Los templos están hechos de mármol y arenisca tallados con un gusto exquisito. Cuando estábamos allí dentro no sabíamos para donde mirar, queríamos fotografiar todo.

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Está todo tallado con una precisión y un arte que no parece que una persona normal sea capaz de hacerlo.

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NOTA: El ticket cuesta 200 INR (2,5€). Para entrar hay que quitarse los zapatos, así que recomendamos llevar calcetines. Mujeres, si estáis con la regla no podéis entrar! Aunque no sabemos cómo lo pueden comprobar…

 

4. HAVELIS

Las rutas comerciales que pasaban por Jaisalmer convirtieron a la ciudad en un gran centro de negocios  y durante muchos años aquí se movió mucho dinerito. Los comerciantes más adinerados para demostrar su riqueza se construyeron grandes mansiones o havelis, con unas fachas muy bien trabajadas. Hay muchas por la ciudad, fuera del fuerte, pero las más importantes son Patwon Ki Haveli, Salim Singh Ki Haveli y Nathmal-Ki Haveli. Todas ellas están fuera del fuerte.

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DÓNDE COMER

Nosotros hicimos todas o casi todas las comidas en el restaurante Hocus Pocus, el restaurante de nuestro hotel. Absolutamente todo lo que probamos estaba exquisito y el precio no es excesivo. Pero lo que más nos gustó fue el thali, el chicken biryani y la hamburguesa vegetal.

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Este restaurante tiene además una parte más de cafetería, que se llama Chaisalmer. Dicen que aquí está el mejor chai del Rajastán. Pues el chai no sé si será el mejor pero desde luego el capuchino os puedo asegurar que sí! Cómo echaba de menos un buen café en India!

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DÓNDE DORMIR

En nuestros días por Jaisalmer nos alojamos en Mystic hotel. Es un hotel precioso, con unas vistas increíbles y un personal muy amable. Os lo contamos todo aquí.

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NUESTRAS IMPRESIONES

  • Jaisalmer está bastante retirado de todo pero el esfuerzo de venir hasta aquí merece la pena. Creemos que es una ciudad para disfrutarla, no para venir en un día, ver todo corriendo e irte al día siguiente. Para nosotros es uno de los musts del Rajastán y al menos le dedicaríamos 3 días.
  • De las excursiones al desierto habíamos leído opiniones de todo tipo, buenas y malas. Os aconsejamos no venir con expectativas de ver un desierto enorme como el Sahara. Venir con expectativas bajas y dejaros sorprender porque la experiencia de dormir bajo las estrellas, rodeados de dunas, prácticamente solos a nosotros nos encantó.

2 comentarios el “Jaisalmer, la entrada al desierto del Thar

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