Los Jemeres Rojos: el infierno de Camboya

En Phnom Penh, como ya os dijimos en el post anteriorhicimos una visita a la prisión S-21 y a los campos de extermino Choeung Ek. Éstos son dos puntos clave para comprender la terrorífica historia de Camboya durante el gobierno de los jemeres rojos. Pero ¿quiénes eran los jemeres rojos?

LOS JEMERES ROJOS

Los Jemeres Rojos llegaron al poder en 1975, con Pol Pot a la cabeza. Tenían ideas ultra izquierdistas y quisieron implantar el comunismo en el país comenzando desde cero, creando un país de campesinos con una política totalmente agraria. Para ello, el primer día de su gobierno desalojaron totalmente las ciudades, con la excusa de que iban a ser bombardeadas por los americanos que por aquella época andaban en conflicto con Vietnam,  y enviaron a  todo el mundo a zonas rurales. Y aquí comenzó el martirio de los camboyanos. Estuvieron sometidos a trabajos forzados desde el alba hasta el anochecer, recibiendo alimento una vez al día. Los niños también, pues a partir de los 5 años consideraban que ya estaban aptos para trabajar. Se cargaron a todo aquel que prostestara o no hiciera su trabajo, así como a todos los que podían impedir que siguieran con su plan, es decir, a todos los que tenían estudios: profesores, médicos,… Pero no sólo a ellos, sino a sus familias enteras para evitar futuras venganzas. Así, llegaron a matar a 3 millones de personas de los 8 millones que tenía Camboya por aquel entonces!

PRISIÓN S-21

Uno de los lugares donde más atrocidades se cometieron fue en la prisión S-21, un antiguo colegio convertido en cárcel. Aquí torturaron a más de 20 mil personas!

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En la entrada se puede ver un cartel con las reglas que había en el centro y son totalmente espeluznantes! Algunas de ellas son: debes contestar a mis preguntas, debes contestar rápido y sin reflexionar, está prohibido gritar o llorar mientras recibes descargas eléctricas o latigazos, si no cumples las reglas recibirás más descargas o latigazos.

En el museo se conservan todavía las habitaciones de tortura con las camas y herramientas que utilizaban.

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También se pueden ver las celdas donde encerraban a los presos. Unas son de ladrillo, bastante pequeñas, en las que todavía se conservan las cadenas  con las que se ataba a los presos y manchas de sangre en el suelo.

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Otras son de madera, todavía más pequeñas, y con puerta.

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En otras habitaciones hay expuestas fotos de todas las personas que pasaron por allí: hombres, mujeres (algunas incluso con sus bebés) y niños con cara de terror. Aquí no se libraba nadie! También se pueden ver imágenes reales de tortura, todas ellas estremecedoras.

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De todas las personas que por aquí pasaron sólo sobrevivieron 7, de los cuales todavía vive un hombre que merodea por el museo todos los días. Ha escrito un libro y lo vende y firma allí.

En otras habitaciones del museo se muestran relatos de gente que vivió en aquellos años y son totalmente escalofriantes. Y, por último, se pueden ver imágenes de las personas que cometieron todas esas atrocidades. Los miras a la cara y no puedes entender qué es lo que pasaba por sus cabezas para poder cometer aquella barbarie. Por cierto, el tal Pol Pot se fue de rositas y vivió su vida tranquilamente sin ser juzgado. Los demás, sólo algunos de ellos, fueron condenados en 2007.

CAMPOS DE EXTERMINIO CHOEUNG EK

Las personas que no morían en la prisión eran trasladadas a Choeung Ek, donde eran exterminadas. Realmente del recinto no queda nada, sólo unos jardines que mientras los vas recorriendo un audioguía te va explicando qué había u ocurría en cada parte del recinto en aquellos años.

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Te cuenta cómo los presos eran trasladados en camión hasta allí, creyendo que su martirio había terminado y sí, tenían razón, había terminado pero para siempre. El audioguía explica dónde esperaban cuando llegaban. Normalmente eran ejecutados el mismo día pero había días que llegaban tantos presos que no daban a basto y tenían que esperar. Sin embargo, nadie sabía lo que les esperaba. Hay un árbol muy grande en el recinto en el que en su día colocaron unos altavoces que emitían  música muy alta para que nadie pudiera escuchar los gritos.

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Se pueden ver también las fosas comunes donde eran enterrados los  cuerpos, y todavía se conservan huesos y trozos de tela de sus ropas. Algunas de ellas esparcidas por el suelo en los lugares donde se encontraron.

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Como no tenían dinero para armas, los jemeres empleaban cualquier tipo de herramienta, desde bambú, hasta palos de hierro o incluso hojas de palmera. Éstas tienen unos dientecitos en los extremos con los que cortaban las gargantas de los presos para evitar, así, que pudieran gritar.

Pero, sin duda, lo más estremecedor de todo es el árbol donde mataban a los bebés, lleno hoy en día de ofrendas. Cogían a los bebés de sus piececitos y los golpeaban contra el árbol hasta que morían, o los lanzaban hacia arriba y los dejaban caer sobre un cuchillo ante los ojos de sus madres,  a las que también violaban.

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A la salida hay una pagoda para conmemorar a las miles de personas que allí murieron donde están depositados sus cráneos, huesos y ropas.

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NUESTRAS IMPRESIONES

  • Ha sido muy impactante conocer por lo que pasaron los camboyanos hace tan sólo unos pocos años por culpa de un loco sin escrúpulos. Es increíble cómo, a veces, la raza humana puede ser tan inhumana.
  • Después de conocer la historia de este país, se puede comprender perfectamente la situación en la que ahora está. Después de aquello, Camboya quedó hundida en la miseria y todavía no se ha recuperado.
  • Para los que les interese, los precios son los siguientes:
    Prisión S-21: 3$ sin guía, 6$ con guía
    Choeung Ek: 6$
    Tuktuk hasta Choeun Ek: 10$

6 comentarios el “Los Jemeres Rojos: el infierno de Camboya

  1. Cuánto dolor y sufrimiento despiadado… Cuántas vidas muertas …Cuánto mal sin medida…
    Sin duda, habréis quedado “tocados” ante tal barbarie. No es para menos.
    Saludos y gracias por mostrarnos cada paso de vuestro camino.
    Muchos besos chicos!

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    • Pues sí… fue duro visitar estos dos lugares. Leimos y escuchamos testimonios que realmente ponían los pelos de punta! Pero está bien conocer un poco la historia de cada país para comprenderlo un poco mejor. Besos!!

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    • Si, es una pena…y pensar que todavía hay países como Corea del Norte en los que está pasando ésto pone la piel de gallina. Aunque no es sencillo solucionar estas situaciones sin que inocentes salgan malparados…

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