Un día entre costuras

Ya os adelantamos en el anterior post que Hoi An es famosa, entre otras cosas, por sus tiendas de confección a medida y como yo necesitaba un vestido para una boda aproveché para hacerme uno. Os vamos a contar cómo fue el proceso porque fue muy divertido! Pero eso sí, las fotos no las vamos a publicar todavía hasta que no pase la boda. Que yo como la novia, sorpresa! 😉 

Hay tantas tiendas y todas con telas y precios tan diferentes, que escoger una no fue tarea fácil. Yo tenía muy claro qué tipo de tela quería, encaje rojo, pero como nosotros de ésto no tenemos ni idea, no sabíamos qué tela era más apropiada para el vestido que yo quería. Había encaje más fino, menos fino, elástico, no elástico. Cada tienda nos enseñaba una tela diferente y nos gustaban todas y ninguna a la vez.

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Al final llegamos a una tienda enorme, con un montón de vendedoras y con Ipads para enseñarte modelos. Y aquí me sacaron LA TELA. En cuanto la vimos dijimos: ¡ésta es! Preguntamos precio y era el más caro que nos habían dado hasta ahora… ¡La que más nos gustaba y la más cara! Así que le dijimos que lo pensábamos.

Por casualidad, nos topamos con Golden Patch Taylor. Una tienda pequeña de la que no teníamos ninguna esperanza. Nos sacaron las telas y sólo tenían muestras muy pequeñas que no nos permitían ni ver el dibujo que hacía el encaje.

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Les pedimos que nos las mostrara en grande y nos llevó en una moto a los almacenes donde ellas las compran. Sí, tres en la misma moto, al estilo vietnamita 😉 Miramos en varios y no nos convencía ninguna. Y ya, en el último, LA vemos. La misma tela, en la misma bolsa que nos habían sacado en la tienda anterior y por la mitad de precio! La compramos aquí, claro. Es increíble como puede variar tanto el precio por el mismo resultado. Total, que le enseñé la foto del vestido que quería, me tomaron medidas y al día siguiente por la mañana ya tenía la primera prueba. Sí, sí, como leéis! En menos de 24 horas mi vestido estaba casi listo.

Al día siguiente llegamos, me metieron entre unos biombos y allí estaba colgado, listo para probar. Yo estaba nerviosilla por saber si habrían hecho exactamente lo que yo quería y si me quedaría bien. Y sorprendentemente me quedaba casi perfecto! Sólo hacía falta entallar un poco, abrir un pelín el escote y coger los tirantes un poquito. Habían captado a la perfección lo que yo quería. La chica además se notaba que sabía del tema y me dio muchos consejos. ¡Estuvo genial!

Al día siguiente fue la segunda prueba. Cuando me lo puse nos quedamos todos con la boca abierta. Me quedaba perfecto!! Solo sobraba un poquito de un tirante, me lo arreglaron y por la tarde lo tenía listo. Es increíble cómo en tan pocas horas pueden tener listo un vestido y que te quede a la perfección. Imaginaros cuántas personas trabajaran a destajo para que nosotros podamos tener lo que queremos… Nosotros le dijimos que sin prisa, que lo importante era que quedara bien y si nos teníamos que quedar más días nos quedábamos. Pero hay personas que tienen un traje de chaqueta en 24 horas listo para llevárselo.

Para mi fue una experiencia muy divertida. Por un día me sentí como parte del reparto de El Tiempo Entre Costuras.

2 comentarios el “Un día entre costuras

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