Quiero viajar pero…

Hemos oído muchas veces esa frase de “Qué envidia, yo también quiero hacer un viaje como el vuestro” o la de “¿no os da miedo estar tanto tiempo por ahí?” o la de “ojalá tuviera más dinero para hacer lo mismo que vosotros”. Sabemos que tomar la decisión de hacer un viaje como el que hicimos no es fácil. Y si no, que nos pregunten a nosotros, que nos pegamos meses dándole vueltas a la idea hasta que nos decidimos. Teníamos muchos miedos, como cualquier persona, por varios motivos: no sabíamos si teníamos dinero suficiente, ni qué nos íbamos a encontrar allí, ni cómo íbamos a dormir… Pero sobre todo, lo que más miedo nos daba era la vuelta ¿qué iba a pasar a la vuelta? ¿Sería fácil encontrar trabajo de nuevo? ¿Qué haríamos con nuestra vida?

A día de hoy, tenemos que confesaros una cosa ¡Ojalá hubiéramos tomado la decisión de viajar antes! Como reza la frase de la cabecera de nuestro blog “Un viaje de mil millas comienza con el primer paso”. Ese primer paso es el más difícil, sin duda. Pero una vez que lo das es imposible arrepentirse. No sabéis lo que este viaje ha abierto nuestra mente y nuestro corazón, todo lo que hemos aprendido, las personas tan interesantes que hemos conocido, los lugares tan bonitos que hemos visitado, lo que hemos crecido, lo que nos ha fortalecido como personas y como pareja.

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Por eso, con este post, queremos animar a todas las personas que quieren hacer un viaje largo a que den ese primer paso.  Queremos enterrar esos mitos de “Quiero viajar pero…”

NO TENGO DINERO

No nos vamos a engañar, para viajar hacer falta dinero. Pero tampoco tanto como te piensas. ¿Cómo os quedáis si os decimos que nuestra media de gasto por día fue de 20 euros cada uno, incluyendo todo todito todo? ¿Y que nuestro gasto total en casi 6 meses no llegó a los 5.000 euros? Viajar barato se puede y fijáos que decimos viajar, no ir de vacaciones, porque el concepto es totalmente diferente. Para viajar barato hay que estar dispuesto a cambiar de mentalidad: hay que estar dispuesto a viajar en transporte local aunque eso suponga estar rodeado de locales o gallinas si hace falta. Hay que estar dispuesto a dormir en albergues y compartir baño si es necesario. Hay que estar dispuesto a comer en puestos callejeros aunque eso suponga comer arroz tres veces al día. Pero ¡qué narices! ¡Esto es lo más bonito de los viajes! Y si aún así no te llega, siempre puedes trabajar cortas temporadas durante el viaje, por ejemplo, sirviendo los desayunos a cambio de alojamiento.

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¿ES SEGURO?

En nuestros 5 meses de viaje NUNCA JAMÁS tuvimos ningún problema con nadie. A ver, gente mala hay en todas partes. Pero seamos realistas, es la inmensa minoría. En ningún momento tuvimos la sensación de miedo, ni siquiera por la noche en lugares oscuros – como puede pasar en algún barrio chungo de España. Tampoco temimos nunca a que nos robaran, de hecho, ni se nos pasó por la cabeza. La gente del sudeste asiático es encantadora, siempre tienen una sonrisa en la cara y siempre están dispuestos a ayudar. Lo hemos dicho muchas veces, pero es que seguimos asombrándonos de la hospitalidad de la gente. Cuanto menos tienen, más te dan. Se nos viene a la mente, por ejemplo, aquel día en Sapa (norte de Vietnam) que nos encontrábamos en medio de la montaña, sin haber comido y una familia enseguida se ofreció a hacernos algo de comer. O aquel señor en Ho Chi Minh que nos quería dar dinero para coger el autobús porque no habíamos podido cambiar y no llevábamos ni un duro encima.

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VOY A ESTAR MÁS PERDIDO QUE UN PATO EN UN GARAJE

Es cierto, no os vamos a mentir. Saber inglés ayuda mucho. Y sí, te animamos a que te pongas las pilas cuanto antes. Sin embargo, el idioma no es un impedimento. De hecho, en estos países la gran mayoría no habla inglés. Y tenemos una buena noticia ¡El lenguaje corporal es universal! Y con él, llegas a cualquier parte y te medio entiendes con cualquier persona. Os podríamos contar mil y un ejemplos. Pero se nos viene a la mente por ejemplo, Luang Namtha (Laos), cuando dormirmos en medio de la selva con una tribu. Nadie hablaba inglés, ni siquiera laosiano, porque tienen su propia lengua. Y sin embargo, hablamos con todo el mundo, jugamos con los niños y hasta nos emborrachamos con la familia que nos hospedaba!

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VOY A DORMIR RODEADO DE CUCARACHAS

¡Idea equivocada! Mucha gente asocia dormir barato con dormir en malas condiciones. Nada más lejos de la realidad. Cierto es que no hemos dormido en hoteles de lujo, pero cierto es también que la mayoría de las habitaciones en las que hemos estado han sido más que decentes. ¿Cucarachas? Pues quizás en un par o tres de habitaciones nos ha aparecido alguna, pero no ha sido lo común. ¿Y dónde hemos dormido? Normalmente en Guesthouses, que son hostales con habitaciones baratas, a veces con baño compartido y, a veces, propio. El secreto: vayas donde vayas, mira varios alojamientos, compara, pregunta, y quédate con la mejor opción. O aún mejor, antes de quedarte con la mejor opción, consulta opiniones de otros viajeros en Tripadvisor.

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VOY A OLER A “CHOTO” TODOS LOS DÍAS

Esta es otra idea equivocada. ¿Que pasas muchas horas en la calle caminando bajo un solo abrasador? Cierto. Pero cuando llegas te duchas, como haces cuando vas de vacaciones o cuando estás en tu casa. ¿Que tienes poca ropa? Cierto. Pero también hay lavanderías para lavarla y, si no las hay, también te puedes lavar tú la ropa a mano como hemos hecho nosotros más de una vez. O incluso te puedes comprar, que ropa hay en todas las partes del mundo. Así que quitémosnos de la cabeza esa idea tan errónea de “viajar como mochilero”.

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¿Y A LA VUELTA QUÉ?

Pues a la vuelta, si has pedido una excedencia o has viajado durante tus vacaciones, volverás a tu rutina. Si como nosotros, dejaste el trabajo antes de viajar, te tocará buscar trabajo de nuevo. Tardarás más o menos en encontrar, pero seguro que finalmente algo encuentras, como nosotros. Y será a la vuelta cuando empezarás a asimilar todas las experiencias vividas. Cerrarás los ojos y revivirás una y otra vez las mil y una anécdotas que te ocurrieron. Intentarás narrar cada segundo del viaje a tu familia y amigos, pero te darás cuenta de que pierde encanto cuando lo cuentas, porque no tienes palabras para transmitir la emoción que sentiste o el escalofrío que recorrió tu cuerpo en ese momento. Quizás, te darás cuenta de que tus prioridades han cambiado. Y si, como a nosotros, el viaje te caló hondo, a la vuelta comenzarás a pensar y a planificar el próximo viaje.

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Que todos estos mitos no te impidan comenzar tu viaje. Porque ¡si puedes soñarlo, puedes hacerlo!

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