Varanasi, donde la vida y la muerte conviven de forma natural

Varanasi es, sin duda, la ciudad más impactante en la que hemos estado hasta ahora. Habíamos leído que era una ciudad sagrada, mística, espiritual, que está bañada por el sagrado río Ganges y que a orillas de éste se realizan las cremaciones a los difuntos. Nos habíamos informado sobre dónde y cómo se hacían las cremaciones. Pero nada de lo que leímos nos preparó lo suficiente como para enfrentarnos a esta ciudad. En este post, vamos a intentar plasmar con palabras lo que vimos y cómo nos sentimos pero no sabemos si vamos a ser capaces de transmitir la espiritualidad y la magia de este lugar.

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CÓMO LLEGAR

Varanasi fue nuestra primera ciudad de India. Llegamos desde Katmandú en un viaje que fue toda una odisea. Os lo contamos en este post.

QUÉ HICIMOS

1. PASEAR POR LA ORILLA DEL RÍO Y LOS GHATS

Los ghats son unas escaleras que aíslan la zona del río del caos del resto de la ciudad. No encontramos mejores palabras para describir esta zona que las que usó Mark Twain en 1896: “Está compactamente amurallada por plataformas abarrotadas, escaleras elevadas, templos esculpidos y palacios majestuosos que se disipan en la distancia. Y hay movimiento y vida humana en todas partes, vestidos con trajes brillantes que fluyen arriba y abajo de las grandes escaleras“.

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Ante nuestros ojos se extendía el Ganges amurallado con edificios majestuosos que desaparecían en la distancia a causa de la niebla. En el río había un montón de barquitos y chicos preguntándonos si queríamos dar una vuelta en barco. Y mucha gente. Y muchas vacas. Y muchas cabras. Y muchos perros. No sabemos si es porque era domingo, pero lo cierto es que en el río había mucha actividad.

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El río Ganges es el río más sagrado de los hinduistas, es el río que te purifica tus pecados, te hace acabar con tu sufrimiento y te libera de la cadena de reencarnaciones para llegar antes al Nirvana.

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Por eso, es muy frecuentado. Pasamos horas caminando por la orilla del río, observando a la gente, simplemente observando. Pasan tantas cosas a la vez que no queríamos dejar de mirar: mucha gente lava la ropa y la seca al sol en los escalones de los ghats. Allí se agolpan cientos de saris de colores, sábanas blancas o un poco mugrientas, calzoncillos, pantalones, camisas. Es un festival de color. Otra mucha gente se baña en el río, se enjabona el pelo, se lava los dientes. Los señores se quedan en calzoncillos y las señoras incluso sin ropa interior. Otros rezan a la madre Ganga (como llaman ellos al río) o le hacen ofrendas. Los niños nadan y juegan. Las vacas beben agua del río.

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Mientras paseábamos, muchos hombres se nos acercaron explicándonos cosas sobre su cultura a cambio de unas rupias o de que fuéramos a la tienda de sedas de su amigo. Lo malo es que les dices que no e insisten, te persiguen y se indignan. También vimos muchas mujeres con sus bebés pidiendo leche o dinero. Una de las familias nos tocó especialmente el corazón: eran dos chicas super jóvenes con sus bebés en brazos y otros niños pequeñitos correteando. También estaba la abuela, una señora mayor sentada en suelo, a la que le estaban quitando piojos del pelo. Todos iban muy sucios y con el pelo mugriento. Los niños desnuditos y descalzos se acercaban a la gente y todo el mundo -incluidos nosotros- miraba para otro lado. Estos casos nos entristecen mucho, pero hay tantos similares en el país que nos resulta imposible poder ayudar a todos. 

2. OBSERVAR CÓMO SE REALIZAN LAS CREMACIONES

En este mismo río es donde se realizan las cremaciones. Gente de todo el país quiere morir en Varanasi, pues se piensa que si sus cenizas son echadas al Ganges, sus almas se purificarán y se liberarán del ciclo de las reencarnaciones obteniendo así una buena vida eterna. Pero hay unas excepciones: las mujeres embarazadas, los niños, los leprosos y los que murieron a causa de un mordisco de cobra no necesitan ser incinerados y se tiran directamente al río. Tampoco lo necesitan los sadhus o “hombres santos“. Estos son hombres que lo dejan todo, incluida su familia, para dedicarse exclusivamente a los rituales, la meditación y el yoga.

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Pensábamos que nos daría impresión presenciar estas cremaciones. Pero nos sorprendimos a nosotros mismos viendo todo el ritual de principio a fin, tranquilamente y sin pestañear. Quizás porque todo se hace con mucha naturalidad y serenidad. Porque no hay llantos ni lamentos. Para nosotros la muerte es el final, pero para ellos es un paso más en la vida de una persona.

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Los hombres más cercanos al difunto llevan a hombros una camilla hecha de bambú con el cadáver y lo transportan hasta el río. El cadáver va envuelto con telas brillantes de color naranja y rojo y flores naranjas, color que simboliza la pureza. En el río lavan el cuerpo para purificarlo y, después, lo ponen encima de una pila de troncos de madera. Le quitan las telas y lo dejan con una tela blanca, que es el color del luto, y cubren el cuerpo con un montón de maderos más. En función del estatus social de la persona, esto se hará más cerca o menos del río, de manera que los de clase social baja se incineran en la misma orilla del río y los de clases superiores más arriba.

En ese momento el hijo mayor se rapa el pelo y la barba, se baña en el río y se viste de blanco. Se acerca a la pira funeraria, unta el cuerpo con ghee, da unas vueltas alrededor de él y enciende el cuerpo por la boca. En el caso de que el difunto sea una mujer, será el hijo menor el que haga este ritual. El cuerpo tardará unas 3-4 horas en convertirse en cenizas y éstas se arrojarán al río.

Las mujeres no pueden asistir a este rito funerario, pues se consideran más sensibles y si derraman alguna lágrima el difunto no podrá alcanzar el Nirvana. Antiguamente, las mujeres se arrojaban a las llamas de su marido para irse con él. Según parece, había algunas que sí que lo hacían por amor, por que sus almas estuvieran juntas toda la vida. Y a éstas se las consideraba Santas. Pero la realidad es que la mayoría de ellas lo hacían obligadas e incluso eran empujadas por la familia del marido, que querían evitar tener que hacerse cargo de ellas y querían quedarse con la herencia.

El ghat Manikarnika es el principal crematorio de la ciudad, pero solo pueden ser incinerados aquellos que murieron de forma natural. Aquí está el fuego sagrado que dicen fue encendido por Shiva hace 3.000 años y desde entonces lo han mantenido encendido. De este fuego es de donde se coge la llama para comenzar la incineración. El segundo ghat más importante es Harishchandra.

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NOTA: Se puede asistir a cualquier cremación.  Es fácil verlas mientras paseas por la orilla del río, porque se realizan unas 200 al día. Eso sí, por respeto está prohibido hacer fotos y vídeos durante el proceso.

 

3. VER EL RITUAL GANGA AARTI

A ojos del turista es una especie de espectáculo que se hace en el ghat Dasaswamedh. Para la gente de aquí, es mucho más. Todos los días al atardecer, 5 bramanes de la misma familia hacen desde hace cientos de años una puja a la diosa Ganga que habita en el río. Durante una hora casi, con el son de unas campanas de fondo y el sonido de los mantras que recitan, hacen unos movimientos coordinados con diferentes elementos: incienso, fuego, plumas,.. siempre mirando al río. Pues es una ofrenda que le hacen como gratitud.

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4. PERDERNOS POR LA UNIVERSIDAD DE VARANASI

La universidad de Varanasi es la más grande de Asia y teníamos curiosidad por verla. Tiene un campus enorme, de varios km a la redonda. No sé si son 20! Entramos en varias facultades y son todas super viejas! Nos daba la sensación se haber entrado en una facultad de los años 50 en España. Todos los anuncios escritos manualmente en una pizarra, las oficinas con cientos de papeles apilados, las puertas de hierro con una ventanita arriba para ver lo que pasa dentro.

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Dentro del mismo campus hay un templo muy bonito rodeado de jardines y por lo visto debe estar dedicado a Shiva. Al entrar hay una figura de una serpiente, animal que lleva Shiva al cuello enrollada en todas sus imágenes. Encima de la serpiente un cántaro con leche que la gente deja como ofrenda. Ese cántaro tiene un agujerito y la leche va cayendo poco a poco a la figura de la deidad y después por un canal a un cubo. Nos paramos a observar cómo rezaba la gente y nos sorprendió que cogían gotitas de la leche que cae en el cubo y se la bebían! Supongo que pensarán qué está bendecida pero no sé si pararán a pensar en la infección que pueden  coger…

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En los alrededores del templo hay un montón de puestecitos de comida. Os recomendamos que probéis el cold coffee en alguno de ellos. Es un batido de café con helado de chocolate que está buenísimo y solo cuesta 50 INR (0,60 aprox)

5. EXPLORAR EL FUERTE DE RAMNAGAR

Se encuentra a unos 8km al sur de Varanasi y se puede ir fácilmente en rickshaw, pero hay que hacer un cambio por el camino. Este fuerte es donde vivió el maharaja de Varanasi. Un palacio con su propio templo, a orillas del Ganges, convertido ahora en un museo donde se pueden ver un montón de armas de la época, fotos de la familia del maharaja, trajes, carruajes, coches, relojes,…muy interesante! Lo que nos chocó un poco es lo dejado y sucio que lo tienen con las reliquias que hay allí dentro!

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DÓNDE DORMIR

En Varanasi elegimos Singh Guesthouse. Nos gustó por el jardincito que tiene y lo tranquilo que se está allí. Además tienen restaurante y la comida está muy buena, la habitación es amplia y la cama decente.

Sin embargo, no es todo perfecto. El wifi funciona fatal durante el día y en la habitación había muchos mosquitos. Tiene agua caliente, pero a nosotros no nos salió ningún día y el último día cuando ya nos íbamos nos dijeron que si queríamos nos la ponían! Osea, que haber hay pero que hay que pedirla! Aún con sus cosas malas, la recomendaríamos. A nosotros el jardín y lo bien que se estaba allí nos daba la vida. El precio por noche fue de 575 INR (7 aprox).

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NOTA: Si te gusta la Singh guesthouse, la puedes reservar aquí. Si no, aquí puedes ver otras habitaciones en Varanasi.

NUESTRAS IMPRESIONES

  • Varanasi es una ciudad mágica que todo el mundo debería experimentar en su viaje a India. Hay tanta espiritualidad y misticismo que a nosotros se nos escapa, pero ahí está la magia.
  • Cuando sales del río, la ciudad es una locura. Los pitidos de las motos y rickshaws no cesan en todo el día y las estrechas calles y perderse por las laberíntica y estrechas calles es una odisea. En una misma calle te encuentras una vaca de frente, mientras un mono salta por encima tuyo y una moto casi se te llevaba por delante porque tú estás pendiente se no pisar la mierda de la vaca y de decir que no quieres nada a los vendedores. Pero aún así, recomendamos callejear.
  • Si estás en Varanasi debes probar el lassi en Baba Lassi y comer en Aadha Aadha. Especialmente los postres están increíbles aquí.

Un comentario el “Varanasi, donde la vida y la muerte conviven de forma natural

  1. Pingback: Guía de viaje de India | Con el mundo en la mochila

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